Mi vida solo ha dado la vuelta una vez.

Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande. Y eso que las he tenido de muchas clases.
Sí.
Podría contar mi vida, uniendo casualidades.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Borracheras de pronóstico reservado.

¿Sabéis que es lo peor del amor cuando se acaba?
Que se acaba.

Y me pasaré los días (la vida, también llamada) preguntándome si te te llevará a los mismos sitios a los que yo te llevaba a ti. Si os diréis las mismas mentiras. Y lo que es peor, si os reconciliaréis de la misma forma.

Antes de que se acabe el amor, transcurren once minutos.

Once.

La despedida ocurre tras la mentira de once minutos provocadores de duda, de quemazón en un corazón que ya no es más que una cuchilla. Y tras esa mentira, otras cuantas mentiras detrás de la esquina.

Y aquel otoño no habrá sido vuestro.

Cada día que pasa me enamoro. Me enamoro de la forma que tienes de caminar por la calle, de cruzar el paso de cebra y de tus promesas vanas. De tu nariz apoyada en mi hombro, de lo escurridizo que haces el tiempo. De tu carácter, aunque no sepa ni lo que estoy diciendo. Quizá con cierto rintintín. Quizá con cierta ironía.

Un loco de la vida, sí señor, como tenía que ser.

No sabes lo colocada que estoy ahora mismo pero, si sirve de precedente, mataría mis pretéritos imperfectos a plumazos por comerme cada uno de tus lunares.




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